Aportes del Informe PISA 2025 

¡Atención España!  ¿Qué podemos aprender de los mejores sistemas educativos?

El pasado 8 de septiembre se publicó el Informe PISA (Programme for International Student Assessment) correspondiente a 2025.

Se trata de la evaluación de una organización internacional de la que España también forma parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta evaluación se realiza cada tres años y compara los conocimientos y competencias, especialmente en matemáticas, lectura y ciencias, de estudiantes de 15 años de 91 países y sistemas educativos de todo el mundo.

No es un informe infalible, pero sí una herramienta útil para detectar fortalezas y debilidades de los sistemas educativos.

En este informe, España quedó por debajo de la media de la OCDE en las tres competencias principales: lectura, matemáticas y ciencias. Son, además, los resultados más bajos registrados por España en PISA.

Muy pocos alumnos alcanzaron niveles de excelencia y los resultados de España están a una distancia considerable de algunos de los países y sistemas educativos líderes, como determinadas jurisdicciones de China, Singapur, Japón, Estonia o Corea del Sur.

Sin embargo, hay un dato muy positivo: España obtuvo uno de los porcentajes más altos en vinculación y sentimiento de pertenencia de los alumnos a sus centros educativos.

Y esto es importante. Porque nos muestra que también tenemos fortalezas sobre las que construir.

¿Qué podemos aprender de los sistemas educativos que mejores resultados obtienen?

No creo que exista un sistema educativo perfecto ni que debamos copiar alguno. Cada país tiene su cultura, su historia y sus propias circunstancias. Pero sí podemos observar qué hacen bien aquellos sistemas que consiguen mejores resultados y preguntarnos qué podemos aprender de ellos.

China

Disciplina y orden. Fomentar las altas expectativas y la cultura del esfuerzo. Profesores exigentes, pero también cercanos y disponibles.

Singapur

Expectativas académicas altas, profesores muy preparados y un currículo muy estructurado, especialmente en matemáticas y ciencias.

Una de las cosas que más nos interesa de este modelo es que se dedica mucho esfuerzo a que el alumno comprenda profundamente los conceptos antes de avanzar. No se trata simplemente de dar más contenidos, sino de conseguir que realmente se aprendan.

Japón

Menos pantallas, mucha disciplina y orden.

Desde pequeños se enseña a los niños responsabilidad, autonomía, respeto y hábitos. Se da mucha importancia a que los alumnos aprendan a desenvolverse de forma autónoma y a responsabilizarse de sus tareas y de su entorno.

Estonia

Excelentes profesores, autonomía y una apuesta clara porque todos los alumnos alcancen un nivel sólido.

También destaca por un uso racional de la tecnología, entendida como una herramienta al servicio del aprendizaje y no como un fin en sí misma.

Finlandia

Finlandia ya no está entre los sistemas que presentan los indicadores más altos en todas las áreas, pero para mí sigue siendo muy importante porque impulsa cercanía, respeto de los ritmos de aprendizaje y una menor obsesión por los exámenes y las calificaciones.

Corea del Sur

Se valora mucho la educación. Hay disciplina, responsabilidad y profesores muy implicados en el aprendizaje de sus alumnos.

¿Qué deberíamos mejorar en España?

A partir de todo esto, hay algunas cuestiones que creo que deberíamos plantearnos:

  • Reconocer y potenciar al alumno excelente, sin dejar de prestar la atención necesaria a los alumnos que presentan dificultades.
  • Trabajar con menos cantidad de objetivos y profundizar más en ellos.
  • Reducir la presión y la memorización.
  • Potenciar el lenguaje, la comprensión, el razonamiento, la atención y las funciones ejecutivas.
  • Establecer normas, límites y consecuencias claras y proporcionales. Más disciplina, menos ruido y menos desorden.
  • Revisar y reducir los niveles elevados de absentismo.
  • Contar con instituciones, autoridades y profesores con verdadera vocación, bien preparados, en constante formación. Pero también cercanos, cálidos, preocupados por el bienestar y rendimiento de los niños y adolescentes. 
  • Hacer un uso racional de las pantallas.
  • Avanzar hacia una educación más personalizada, capaz de detectar las dificultades y prestar a cada alumno el apoyo que necesita.
  • Conseguir una mayor implicación de las familias y un mayor trabajo en equipo entre la escuela y la familia.
  • Evitar los cambios frecuentes de legislación, prioridades y metodologías, que dificultan la estabilidad y continuidad de los proyectos educativos.

Una fortaleza que debemos cuidar

España tiene un aspecto especialmente fuerte: el bienestar de los alumnos, sus relaciones sociales y su vinculación y sentimiento de pertenencia a sus escuelas.

Sin embargo, aquí también quiero hacer una llamada de atención.

España se encuentra por debajo de la media de la OCDE en algunos indicadores relacionados con el acoso escolar y, además, los informes de la Fundación ANAR y de Mutua Madrileña indican que en el último año el porcentaje de casos habría pasado del 9,4 % al 12,3 %.

Es un indicador que debemos tomar muy en serio porque el acoso afecta directamente y de forma importante al bienestar de niños y adolescentes.

No podemos hablar de bienestar si un niño no se siente seguro en su escuela.

Bienestar emocional y aprendizaje

El sistema ideal que propongo individualmente y que potenciamos desde Bichejos es un sistema que genere bienestar emocional para potenciar el rendimiento académico.

La neurociencia nos enseña que el bienestar emocional es una condición que favorece el aprendizaje.

Un niño que se siente seguro, valorado y que recibe un trato cálido y respetuoso de su profesor siente menos estrés y no está permanentemente en estado de alerta. De esta manera puede destinar más recursos cognitivos a atender, explorar, aprender y recordar.

Por el contrario, el estrés sostenido aumenta la distracción y las dificultades para aprender.

Décadas de investigación científica muestran que una relación positiva entre profesor y alumno genera mayor bienestar, motivación, participación, autorregulación y también mejores resultados académicos.

Por eso, nuestra función como instituciones educativas no es simplemente enseñar contenidos. Es crear el estado emocional en el que el cerebro está en mejores condiciones para aprender.

Y especialmente en la etapa de 0-3 años, más que llenar la agenda de los niños y saturarlos de actividades, debemos fortalecer las capacidades cognitivas y emocionales que permitirán un mejor aprendizaje posterior.

Ahora bien, ese bienestar emocional debe acompañarse de una educación de calidad, de instituciones, autoridades y profesores con profunda vocación que impulsen la excelencia académica, las altas expectativas, la disciplina, el esfuerzo.

Un buen sistema educativo no debería tener que elegir entre niños felices y niños preparados, competentes.

Ese es el modelo que queremos potenciar desde Bichejos con nuestro programa Felizmente: niños que se sienten seguros, queridos y respetados y desde allí alcanzan su autonomía y desarrollo integral.

Y una vez fortalecido ese estado de bienestar, podemos inspirarnos en esos sistemas que tienen aspectos de los que podemos aprender: la disciplina y autonomía de Japón, el currículo y la profundidad de los aprendizajes de Singapur, y la calidad docente y autonomía de Estonia y Finlandia.

No se trata de copiar otros modelos. Se trata de aprender de ellos y construir, desde nuestra realidad, el sistema educativo que merecen nuestros niños.